sábado, 5 de noviembre de 2016

76. Flor (ecente)




Extrarradios cosmonautas, allí por donde Bandah suspira a pierna suelta, y los hijos borrachos de velas limón mapean aborígenes soles. La tristeza bordea sin pesar adoquines y pelajes, elucubrando escarabajos y raíces de frentes peludas tras lo cual uno se interroga… ¿puede personificarse la discordia y recalar hipérboles paréntesis? Viene entonces el secretario a llorar sauces, barajando follajes en la pátina congelada de nuestras lentes; y con enjundia, al unísono distancia y vergel, mis bigotes arrancan malos humos de tripas halcón. Y en esas, el piloto agita y destroza los mandos, suspira verdes hortensias y cabrea al calvo diapasón que otea cencerros…

Dejaos de escándalos negros y trillad las curvas barbudas de pelirrojos estrépitos, que soy vuestro rey y no un fracaso extinguido de cactus y borregos… Id al frío de gris y encended al ralentí corazones y espigas, de lotos gigantes, sí… Que la parálisis enzarzada escriba granos sedientos de mar, entre bólidos comerciales y naves por alunizar…

Y entre la morralla de dichos monacales, el oráculo ciega embalses y reabre tránsitos mundanos. ¡Que lo que se desprende de sueños presente no quiera ser muy lejano! O tan sólo de un estiércol gomero, de aquel que reabre mayúsculas libreas. Canalizada la flor de la vida, el maldito silencio terremota las carreras de heraldos y chinches,… en áticas terrazas, en luneros abrazos,… en padres rotos de soledad.



¡Palabra de rey jardín!




Fotografía APOD: Aviones en la luna


4 comentarios:

  1. El tintero descansaba sobre un secante publicidad de una tienda de sombreros, la pluma estaba engrasada, la mano derecha quería escribir una cosa y la izquierda otra, como si no se conociesen.

    El lienzo blanco, inmaculado, esperaba algo más que un tachón, buscaba flores al margen, historias de goletas, de órbitas de lunas desviadas.

    No hay jardín que no sea Rey Padre, hasta que de forma natural deja de serlo,
    y llega su decadencia.

    El escriba dibujo laberintos de nubes que trazaban el camino a ese mundo que no se encuentra en ningún mapa.

    Gracias a él, los cohetes pasan de largo.

    La pluma se resiste a veces, pero no importa,
    si las letras son esperadas.

    En soledad.

    Siempre esmeralda.

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    1. De palabras nocturnas están hechas las raíces de cientos de mapas, bordeados al margen de tierras secanas o pedregales de lunas. Mas las tormentas brotan poemas en cabos sueltos y de rimas amarillas se enlazan nuestras cartas... en la soledad requerida de un astronáuta con rúbrica.

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  2. Hoy me he vuelto loco, creo que a veces bandah es demasiado compleja como para que el común de los mortales podamos ver correctamente en una sola lectura. Así que hubo una segunda, para apartar las briznas de hierva de ese hiperbólico jardín, claro. ¡Y a fe mía que en ese jardín faltan maracuyás!

    ¡Palabra de zorrito frugívoro!

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    1. Cierto, Holden, faltan maracuyás, lo vienen haciendo notar las hipérboles retorcidas del secretario...

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